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viernes, 7 de junio de 2024

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —SÉPTIMO DÍA.

 



Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)





Acto de Contrición.


   
Adorable Salvador mío,  lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.a




Oración preparatoria para todos los días.



  Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.









DÍA SIETE (7 de junio).



El Corazón de Jesús es nuestro Guía.



1. “De tí, oh Belén, decía un profeta (Mich. V, 2) y lo aplica el evangelio (Mat. II, 6) de tí saldrá el guía o caudillo, que rija a mi pueblo.” Jesús es nuestro guía, y por eso cuando iba a Jerusalén a padecer, dice el evangelista que caminaba delante de sus discípulos, porque quiere ser el primero en el combate como buen caudillo, y el que marcha por delante como guía del laborioso camino de la tribulación. Su Corazón le da aliento, voluntad, hasta ansia porque llegue el momento de su pasión, y en el huerto sudó sangre para enseñarnos a sufrir interiormente para poder adelantar en el camino de la unión con Dios.


2. A El escuchadle”, dijo el eterno Padre en el Tabor(Mat. III, 17) y de él dijo su Madre Inmaculada: “haced lo que os dijere.” Sigamos, pues, sus pisadas, imitemos sus ejemplos, escuchemos dócilmente sus inspiraciones. Jesucristo dijo que es preciso negarse a sí mismo y correr en su seguimiento; y San Pedro dice que el Señor padeció para que sigamos sus huellas ensangrentadas. No corramos ya tras de las vanidades y de las criaturas, que nos arrastran por torcidos senderos al abismo.




Práctica. Pedir por los confesores y directores.




Oración.


   Corazón fulgentísimo, que como faro en mares tenebrosos nos guiais en medio de las tempestades de la vida: Vos sois quien nos mostráis los escollos que debemos huir, y el sendero que debemos recorrer; Vos nos dirigís y nos lleváis hasta el puerto de la bienaventuranza. Haced, Señor, que no me guíe yo por las falsas luces del siglo, ni por las luces dudosas de mis propias ideas, sino por la cierta luz de la fe, y por la estrella de la obediencia. Dad luz a mi director para que sepa por donde guiarme; dad luz a todos los confesores; dadles, (como lo habéis prometido,) a los devotos de vuestro divino Corazón, una unción santa, unas palabras eficaces para mover a los pecadores y encender a los justos. Sed guía constante de la Iglesia que en Vos pone los ojos angustiada.




Oración par a después de la meditación.



   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.




—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA



—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.






jueves, 6 de junio de 2024

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —SEXTO DÍA.

 



Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)






Acto de Contrición.




   Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.




Oración preparatoria para todos los días.


  Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.









DÍA SEIS (6 DE JUNIO)




El Corazón de Jesús, Flor del campo, fruto sublime de la tierra.


1. Saluda San Bernardo a las llagas del Señor, como cinco hermosas rosas de celestial fragancia; y al hablar de la del costado le dice “salve ¡oh dulce herida! cual la rosa rubicunda, oficina donde se fabrica la medicina que cura nuestras llagas”.
   El Corazón de Jesús dentro de la sagrada herida del Costado, es una flor nacarada de divinos perfumes, de cuyo jugo sangriento se forma el bálsamo que alivia todos nuestros dolores y cicatriza todas nuestras llagas. Acudamos á El para sanar de las mortales dolencias de nuestra alma.


2. Fruto sublime de la tierra, llamó a Jesucristo un profeta (Isa. IV, 2) porque jamás ha producido fruto más excelente y elevado. Y como en el fruto, lo de dentro es lo más gustoso y apetecible, así en el Señor, el Corazón que dentro lleva, es lo más agradable a nuestras almas, y lo que más apetecen nuestros corazones. Y pues el fruto está muy alto en el árbol de la cruz, digamos como en la Escritura: “yo subiré a la palma y cogeré su fruto.” (Cant. VII, 8.) Muchas veces meditaré en la crucifixión de mi dueño adorado, para lograr el fruto de su preciosísimo Corazón.





PrácticaPedir por los gobiernos eclesiásticos y civiles.




Oración.


   “Yo, flor del campo y lirio de los valles,” dice el Señor en su Escritura, (Cant. II, 1) y San Ambrosio advierte, que, así como la flor del campo, pisoteada y estrujada derrama más su aroma, así Jesús sobre la cruz, hecho el oprobio de los hombres y la abyección del pueblo, dio más ejemplos de virtudes. Y así, Señor, vuestro costado herido es una rosa rubicunda, y vuestro herido Corazón una flor patente a todos, que a todos se ofrece, a todos deleita y a todos embalsama. Sois el fruto sublime de la tierra, que nada ha producido más grande, más bello, más elevado y más precioso que ese Corazón divinísimo, delicia de los ángeles y consuelo del mundo. ¡Que te amé yo, flor de mi vida! ¡que te guste yo, fruto dulcísimo, para que cada día sea más tuyo, y algún día te goce eternamente! Amén.






Oración par a después de la meditación.


   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA



—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.






JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —QUINTO DÍA.

 


Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)





Acto de Contrición.



   Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.




Oración preparatoria para todos los días.



     Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.









DÍA CINCO (5 de junio).





El Corazón de Jesús es el Corazón de nuestro Esposo, escogido entre millares.


1. En un solo verso de San Mateo, vemos tres veces llamado Esposo a Jesucristo. “¿Acaso podrían llorar, dice él mismo, los hijos del esposo, cuando en ellos está el esposo? Mas vendrán días en que les será quitado el esposo, y entonces ayunarán” (Mat. IX, 15.) Es el título más regalado y demás amor con que el Señor haya querido enamorar a sus pobres criaturas. Su Corazón está, pués, lleno de amor, ardiendo en llamas de caridad para con Dios su Padre, y para con nosotros sus hermanos. “Amemos nosotros, pues, diremos con San Juan el amado discípuloamemos a Dios en correspondencia, pues que Él primero nos ha amado”, y por eso muestra su Corazón encendido en vivas llamas, para que conozcamos que es todo fuego para amarnos.


2. “Mi amado es cándido y rubicundo, escogido entre millares”, dice la esposa del divino Cantar(Cant. V, 10), es decir, el alma a Jesucristo; cándido es su rostro adorable, rubicundo es su Corazón amable, porque es la oficina de la sangre preciosa por nosotros derramada. Y si este Corazón nos ha escogido a nosotros entre millares y millares de infieles que hoy pueblan aún la tierra, ¿cómo no lo hemos de escoger nosotros entre los millares de criaturas que nos cercan y atraen indignamente nuestro corazón?



PracticaOrar por los casados: que tengan paz, amor mutuo y felicidad conyugal.



Oración.


   Muchas veces en el Santo Evangelio os llamasteis Esposo, y no sé si jamás habéis tomado título más tierno. ¡Oh Corazón Sacratísimo! ¿Esposo Vos de tan sucia y hedionda criatura? ¡¡Bendito seáis!! Mi corazón quiere estallar al amor y al agradecimiento que ésa palabra le inspira. Pues sí, mi Dios: yo os escojo entre millares para ser el dulce Esposo de mi alma. Hacedla mansa, humilde, obediente, perfecta imitadora vuestra. Amén.






Oración par a después de la meditación.


   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.




JACULATORIA



—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.