DÍA XXVIII.
Súplica:
Pidamos a Dios la gracia de no obrar nunca
precipitadamente.
PRUDENCIA DE SEÑOR SAN JOSÉ.
La prudencia no
se opone a la sencillez ni a la rectitud; antes bien protege a una y a
otra, Señor San José no
estrechaba amistad con todo el mundo; veía y observaba antes de abrir su
corazón. Contaba con la Providencia, pero sabía que la Providencia no
interviene sino cuando el hombre ha hecho todo lo que puede y ha obrado como si
todo dependiera de él propio: Mirábanse Señor San
José protegido por Jesús y por María y evitaba, no obstante, toda mala ocasión,
sabedor como era de que Dios no hace milagros en favor de los que se exponen
voluntariamente.
He aquí tres cosas en que habemos de imitar
a Señor San José: Elección
de amistades, constancia en el trabajo, fuga de las ocasiones.
Propósito:
Velaré sobre
mis pasos y os invocaré para que vengáis en mi auxilio, ¡oh prudentísimo José!
Pensamientos piadosos Para el mes de
Marzo.
SR. PBR0. GERARDO HERRERA
Cura. Párroco de San José. (1893).
No hay comentarios:
Publicar un comentario