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lunes, 10 de junio de 2024

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —DÉCIMO DÍA: El Corazón de Jesús, nuestro Justo y nuestro Juez.

 


Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)


Acto de Contrición.



 Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.




Oración preparatoria para todos los días.



     Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.





DÍA DIEZ (10 de junio).



El Corazón de Jesús, nuestro Justo y nuestro Juez.




1. “Tenemos por abogado a Jesucristo el Justo,” ha dicho el evangelista San Juan, y nuestro Salvador es el justo por excelencia, el que no conoció el pecado, aunque por nosotros se hizo como el pecado mismo, según dice San PabloY este justo, no lo es para sí, sino que se llama y es, el Justo nuestro(Jer. XXIII, 6) así como es el Dios nuestro, el Refugio nuestro, el Salvador nuestro y la Esperanza nuestra. Pidámosle el participar de su justicia, y el poder llamar también a su santísimo Corazón, el Corazón nuestro, que nos justifique, nos encienda, nos acoja benigno, para que en él morando, podamos decir como el Santo Job: “En este mi nidito moriré.” (Job. XXIX, 18.)


2. Jesucristo es nuestro Juez; hasta en el mismo himno de acción de gracias, en él Te Deum le decimos: “creemos que como juez has de venir,” y no hay cosa que la Iglesia quiera tengamos más presente que el juicio del Señor, poniendo muchas veces al año en la Misa el evangelio que habla de la venida del Señor a juzgarnos, y de las señales terribles que precederán a su juicio. Pero es gran confianza el haber de tener por Juez a nuestro Padre, a nuestro hermano y nuestro amigo; y el saber que su Corazón nos ama, nos perdona y nos quiere salvar. Y por eso, antes de juzgarnos, al morir, quiere visitarnos en nuestra misma casa, para darnos con el último abrazo, la prenda del perdón y la paz.  Agradezcamos al divino Corazón esta estupenda fineza, pidiéndole, como la Iglesia en el día de Navidad, que, “al que alegres recibimos como redentor, seguros le miremos venir como Juez. “



PrácticaHacer una buena confesión, por lo menos la general, delante del Corazón de Jesús herido en la cruz.



Oración.


   Salvador mío, Vos sois el justo por excelencia, y vuestro justísimo Corazón, compensa con sus virtudes nuestras iniquidades, aplaca la justicia divina y detiene los castigos merecidos. Sois nuestro Juez, justísimo, sí, pero ahora Misericordiosísimo, que oye nuestros ruegos, y está pronto a perdonarnos en la Penitencia, para no tener que juzgarnos después. ¡Bendito sea tanto amor! Haced que nos juzguemos ahora a nosotros mismos, para no ser después por Vos rigurosamente juzgados. Haced que no queramos juzgar antes de tiempo a nuestros hermanos, para no atraernos un juicio más severo. Dictad para nosotros, Corazón Misericordiosísimo, un juicio favorable, para que cuando el Señor venga a juzgarnos, no quiera condenarnos, sino, clemente y bondadoso, salvarnos y llevarnos a la luz de su gloria. Amén.





Oración par a después de la meditación.


   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA


—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.


domingo, 9 de junio de 2024

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —NOVENO DÍA: El Corazón de Jesús, Imán de los corazones.

 



Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)


Acto de Contrición.



 Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.




Oración preparatoria para todos los días.



     Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.







 
       DÍA NUEVE (9 de junio).





El Corazón de Jesús, Imán de los corazones.



1. El alma dice al Señor“Tráeme, y tras de tí correremos al olor de tus perfumes” (Cant. I, 3) y parece que, condescendiendo a este deseo, Jesucristo ha respondido: “Con caridad perpetua te he amado yo, por eso te he atraído compadecido de ti”. (Jer. XXXI, 3). Jesús es un Imán que atrae los corazones, y así como esa piedra, por una virtud íntima que Dios le dio, atrae los objetos de hierro, así el Salvador, por la virtud secreta de su divino Corazón, se une así a las almas, y desde la cruz, donde fué abierto con la lanza, cumple lo que antes había dicho: “Cuando yo fuere levantado de la tierra, todo lo atraeré hacia mí.” (Joan. XII, 32.)


2. No sólo el imán tiene la virtud de atraer, sino también la comunica al acero, imanándole con su contacto, y haciéndole igualmente atractivo. Y así, por eso dice la esposa, “atráeme, que tras de tí correremos;” porque atraída ella por su íntimo contacto con el Imán divino, se llena de amor y de celo, y hácese también un centro de atracción, y como un acero imanado que atrae otros corazones, los que juntos corren a unirse con el Imán divino, en el suavísimo Corazón de Jesucristo. Pidamos con instancia al Señor, que nos arranque de los apegos terrenales, y que con divina virtud nos atraiga fuertemente a su sacratísimo Corazón, y nos comunique el atractivo del celo, para traerle muchas almas que le amen y le sirvan.



Práctica. Procurar atraer a un alma siquiera, al Corazón de Jesús.



Oración.



    Nada pudisteis hacer mejor para atraer nuestros corazones, que enseñarnos el vuestro, divino Salvador mío, y convidarnos a morar en su herida, y presentárnoslo coronado de espinas y cargado con la cruz de nuestras ingratitudes. Vos mismo dijisteis a vuestra sierva, que, al darnos ese Corazón santísimo, hacíais como el último esfuerzo de amor y misericordia para la salvación del mundo. Atraedme, pues, a Vos, Imán divinísimo; arrancadme de los lazos de las criaturas; haced que no me sustraiga nunca a vuestra poderosa atracción; sino antes, como el acero a quien el imán comunica sus cualidades, atraído yo por Vos, sepa atraer millares de almas a vuestro divino servicio. Amén.




                              Oración para después de la meditación.



   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.



—Un Credo al Sagrado Corazón.




JACULATORIA. 



—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.



sábado, 8 de junio de 2024

JUNIO: MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS. —OCTAVO DÍA : El Corazón de Jesús huerto cerrado.

 





Jardín del Sagrado Corazón de Jesús. Breve Mes en su honor POR Gabino Chávez, Pbro. México año 1901.

“Entra en este jardín delicioso para reanimar tu alma enferma” — (El Señor a la Santa Margarita María Alacoque)



Acto de Contrición.


  
 Adorable Salvador mío, lleno de confusión y de vergüenza, vengo a postrarme a vuestras plantas, a pediros perdón y misericordia; bien conozco, Señor, que no lo merezco, antes soy indigno de ser escuchado pues innumerables veces he despreciado la gracia recibida, abusando de vuestra bondad y clemencia; el conocimiento de mi infidelidad é inconstancia me acobarda y desalienta, porque el ingrato no es digno de nuevos favores; pero vuestra voz dulcísima me alienta y anima cuando dice: “Venid a mí todos.” ¿Conque aún es tiempo, Jesús mío? ¿puedo aun esperar el perdón y la misericordia? ¡Oh Corazón compasivo de mi Jesús! ¡Bendito seáis! a Vos me acojo, sed Vos mi asilo, mi refugio, mi esperanza y mi consuelo. Padre Eterno, mucho os he ofendido y he sido muy ingrato correspondiendo los favores con ofensas; mas ya me arrepiento muy de veras; perdonadme, y recibid en desagravio el Corazón amorosísimo de Jesús vuestro Hijo: yo os ofrezco sus méritos, sus virtudes y sus penas; y por ellos espero el perdón y la gracia de vuestro amor. Amén.


Oración preparatoria para todos los días.


  Amabilísimo Jesús mío, que con tanto amor convidasteis a la bienaventurada Margarita a que entrase en vuestro Sagrado Corazón, como en un jardín delicioso lleno de flores de admirable variedad, de incomparable hermosura y suavísima fragancia, diciéndole que escogiese cuantas le agradasen. ¡Ah Señor! permitidme entrar, aunque tan indigno, en ese jardín florido, en ese paraíso de celestiales delicias, en vuestro divino Corazón, y si queréis que escoja las flores que me agraden, yo os pido el lirio de la pureza, la rosa del amor, y la violeta de la humildad, ya que con estas las tendré todas, pues son inseparables; y teniéndolas todo mi corazón, a semejanza del vuestro, se transformará en un jardín de delicias para Vos, y entonces podré deciros con la esposa: “Venga mi Amado a su huerto.” Concededme, Señor, esta gracia; quitad de mi corazón las espinas del pecado, destruid todo lo que en él os desagrada, y plantad todas las flores que os deleiten, para que no haya en mí cosa que os disguste, ¡oh mi Dios, y mi amor, y todo mi bien! Así sea.







DÍA OCHO (8 de junio).



El Corazón de Jesús huerto cerrado.




1. El Paraíso o huerto de delicias formado por Dios en la tierra, y el huerto de que se habla en los Cánticos (IV, 16. —V, 1) figura son del Corazón de Jesús: pues en él se hallan variedad de flores de fervientes afectos, botones de ardientes deseos, frutos de celestiales virtudes: la azucena de la pureza, el lirio del candor, la violeta de la humildad, la rosa de la caridad, y las flores de todas las virtudes allí florecen en toda su belleza y lozanía. El mismo Salvador mostró a su sierva la bienaventurada Margarita María su sagrado Corazón, como un jardín delicioso lleno de hermosas flores instándole a coger las que quisiese. También a nosotros nos convida diciéndonos: “Aprended de mí, porque soy manso y humilde de corazón.” Ojalá y fijemos nuestra mirada en este paraíso de delicias, y no salgamos de él jamás.


2. También el alma debe ser un huerto cerrado al viento de las tentaciones; y hermoseado con flores y frutos, y regado todos los días con el agua de la oración. Así podremos invitar al Señor como la esposa de los Cánticos, diciéndole: “Venga mi amado a su huerto, y coma los frutos de sus manzanos.” (Cant. V, 1) Es nuestra alma huerto suyo, porque lo plantó con su diestra desde el bautismo, lo fortaleció con cercado en la confirmación, y lo riega de continuo con su sangre preciosa en la comunión. Y que en medio de él florezca como rosa rubicunda y hermosísima su divino Corazón, que allí viva y reine y tenga sus delicias.




PrácticaRogar por los agonizantes.





Oración.


   Señor, Vos sois el huerto cerrado de las delicias eternas; en Vos los santos se han encerrado para embalsamarse con el aroma de vuestras preciosas flores; es decir, para contemplar vuestras virtudes e inspirarse en vuestros nobles sentimientos. Dejadme encerrar dentro de Vos, y admirar vuestra belleza, admirar vuestras perfecciones, y estudiar vuestras virtudes. ¡Feliz el que se encierra en este huerto de delicias! Ni los huracanes de las pasiones, ni el polvo de los negocios mundanos le tocarán. ¡Amor mío! encerrado en Vos quiero vivir y morir. ¡En Vos quiero entregar mi último suspiro!




Oración par a después de la meditación.


   Corazón de mi Jesús, ya he procurado entrar en el jardín que sois Vos, meditando alguno de vuestros títulos gloriosos, o de vuestros oficios misericordiosos, o de vuestras dignidades maravillosas; ya me he sentado por algunos instantes bajo de la sombra de aquel que había deseado, y he aspirado el aroma de sus purísimas flores, y he saboreado alguno de sus frutos, dulcísimos a mi garganta. Haced, Corazón divino, que yo me nutra con tan regalados manjares, que yo no quiera habitar ya entre la turba de las criaturas; sino que en Vos ponga el dulce nido donde fomente los santos deseos, y los fervientes afectos; y que en vuestro adorable Corazón haga perpetua morada; que allí habite, pues para eso lo he escogido, y allí me vea siempre libre de mis enemigos, siempre lleno de amor para con Vos, siempre agradecido a vuestras grandes finezas; y pasando mi vida allí escondido, como el santo Job pueda allí exclamar: “En mi nidito moriré; y como la palma multiplicaré los días”, (Job. XXIX , 18) siendo trasplantado a los jardines eternos del paraíso celestial. Amén.




—Un Credo al Sagrado Corazón.



JACULATORIA


—Corazón de Jesús, jardín de celestiales delicias.


—En ti viva, y en ti muera, y te goce eternamente.